jueves, 14 de julio de 2011

Jueves de Sol y Radar

Ha sido un tiempo tranquilo. Como sigo con este aspecto de niña del Exorcista, al principio no me dejaban salir del dormitorio, pero conseguí llegar a un acuerdo: voy con gafas de sol negras de continuo, para que no se vean estas pupilas tan extrañas, y me pongo también manga larga y pantalones, pese al calor que hace.


Ah, y guantes, me los ha dejado Sol.

Así, aunque manteniendo las distancias, he podido hablar con mi madre y con Beatriz, bien escoltada por Sol, que se ha convertido en una especie de guardaespaldas.

Anda entusiasmada con mi Nuiz, la mujer. Yo lo odio. Me gusta lo que veo y a veces lo que siento, pero mantener la concentración para no hundirme es agotador. Hace un momento, en el cuarto de baño, he metido mi pie derecho en las baldosas hasta el puñetero tobillo, y he tardado un rato en conseguir sacarlo y recuperar el control. Qué infierno.

Al menos, lo de dormir está asegurado, que me tenía histérica. Rolando me ha recordado que el colchón tiene una estructura metálica con muelles y tal, y los Edterran no pueden atravesar el metal con su Nuiz. No me hundiré hasta el centro de la tierra. Es un consuelo.

En fin, pues eso, he tenido charlas de lo más difíciles hoy. Lo de mi padre, no he podido ocultarlo, no hubiese estado bien. Mi madre ha llorado mucho y me ha hecho prometer que encontraría el lugar donde está enterrado. Le he pedido a Rolando ir mañana, a primera hora, los dos solos. Con este Nuiz, podré localizarlo fácilmente, casi huelo las direcciones, sé lo que hay arriba y abajo. No quiero arriesgarme a que se quede perdido en el bosque. Cuando lo asesinaron era de noche y yo estaba muy alterada, no podría encontrarlo sin esta capacidad extra.

Jon... bueno, puedes imaginarte cómo se encuentra. Desesperado. Se dedica a preguntarle a Rolando si conseguirán rescatar a Rosa María. Le ha hecho prometer mil veces que la salvará, sea como sea. Rolando lo entiende, y tiene paciencia, pero no puede dedicarle mucho tiempo. Tengo que reconocer que Enrique se ha comportado ahí, porque no se separa de Jon y le tranquiliza en los peores momentos.

Popov cambia de sitio, pero Radar le presiente. En todo caso, sabemos que acudirá al cementerio, en el momento indicado, si no conseguimos pararle antes. Pero, claro, a saber en qué punto de la creación del portal se encuentra. Eso intenta deducir Rolando. Jon, Enrique, Radar y él, vigilan la zona, hacen mediciones rarísimas, y estudian los signos. Los demás, esperamos.

Como ves, nada del otro jueves, ya que estamos en ídem. Pero, para evitar que luego me salgan historias demasiado largas, he pensado contar cómo son los dos amigos de Rolando, Sol y Radar. Se trata de nombres clave, algo que resultaba evidente, al menos con el segundo. Les conoce desde hace tiempo, forman parte del mismo equipo en el que Rolando es el... no sé, jefe, por decirlo de algún modo.

Sirvan estas imágenes para hacer una idea de su aspecto. La Venus Anadyomene (Venus del mar), pintada en 1838 por Théodore Chasseriau, para Sol, y el Negro in hat, fotografía de Fred Holland Day, tomada en 1897, para Radar.

Obviamente, es para que te hagas una idea general. No puedo poner sus fotografías aquí. 

Sol es inglesa, aunque habla perfectamente el castellano, sin ningún acento, porque su madre era andaluza y era el idioma que usaban en casa. Parece más joven, pero tiene ya 25 años.

Rubia, con el pelo muy largo, suele llevarlo suelto, y viste de negro absoluto, con un estilo lejanamente gótico. Sonríe mucho. Segura de sí misma, lo que hace que, aunque es guapa, lo parezca más todavía. Pisa fuerte al caminar, actuando siempre sin preocupaciones y sin arrepentimientos.

Es descarada y divertida. Esta mañana le pregunté directamente si se había acostado con Rolando. No lo dudó un segundo: me contestó que sí y que también le gustaría acostarse conmigo. Al verme la cara, rió y me dijo que había muchas opciones en la vida y procuraba probarlas siempre todas.

Su Nuiz es generar luz de día, luz idéntica a la solar. También puede concentrar esa luz hasta convertirla en rayos más que mortíferos o generar auténticas bolas de fuego.

- Estuvieron a punto de ponerme "Amanecer" de nombre clave - rió - Ya ves, qué ñoñería. Me negué en redondo. Les dije que, para el caso, prefería "Bolas Incandescentes" y es igual de apropiado. Rolando lanzó una carcajada y dijo: Te llamarás Sol. Así, en castellano. Y me gustó - se recostó en la tumbona, casi seductora. Bueno, sin el casi - ¿Qué nombre usarás tú?

- ¿Yo? No creo que permanezca con vosotros el tiempo suficiente como para que nos tomemos la molestia de buscarme un alias.

- Bueno, supongo que eso ya se verá - replicó ella, tras mirarme pensativa un momento - Y buscar un buen alias en tu caso, uno más que apropiado, es sencillo. ¿Qué tal, "Vampira"?

- No me fastidies, anda. Además, "Vampira" no existe en el diccionario. En todo caso sería también "Vampiro" o "Mujer Vampiro" o, como mucho, "Vampiresa".

- No, no. Te equivocas. "Vampiresa" es una mujer fatal y todo eso, su sentido es otro... - dudó - Aunque su origen esté relacionado, seguramente... Pero, no me gusta. El ser de ultratumba es "Vampiro" y su femenino debería ser "Vampira". Para distinguir a los espectros decentes de las zorronas, más que nada.

- Joder - me eché a reír, no pude evitarlo - Dudo que exista "zorrona" en el diccionario. 

Radar tendrá unos cincuenta años, a él no le he preguntado todavía. Es de EEUU, concretamente de Nueva Orleans, que siempre viste mucho. Sonrió cuando le dije que, entonces, prácticamente compatriotas, no en vano fue española, francesa, española otra vez y luego se la vendimos a alguien, ya me pierdo.

Lo más llamativo de Radar es que, es ciego, por lo que parece siempre lo ha sido. Tiene los ojos totalmente blancos, al menos eso me han dicho; para mí (al menos hoy por hoy) tienen un brillo tornasolado que parece extenderse en miles de hilos, en todas direcciones, formando un entramado de líneas de energía. Por lo general, usa gafas, negras, también. De hecho, las que tengo yo ahora mismo, son suyas, las que suele llevar de repuesto, por si las moscas. Parecemos de la ONCE, vaya dos.

Por lo demás, es un hombre grande, siempre impecable con traje y corbata, el bastón a mano y a veces incluso sombrero. Es culto y tranquilo, siempre sensato. Sé que Rolando valora mucho su opinión. Anoche me dijo que espera que Radar se quede luego, para poder ayudarme a controlar y desarrollar mi Nuiz. No le dije nada, pero imagino que lo ha organizado así para poderse ir él con Sol. Y, ahora, no sé qué pensar de todo eso.

Su Nuiz consiste en localizar a otros estén donde estén, ya sean hombres o demonios, ya tengan Nuiz o no, mientras estén vivos. Se le dice un nombre, o algún tipo de referencia, y lo "ve" en la distancia. Así fue como me encontraron a mí, la mañana del martes, menos mal. Pero, por ejemplo, no podría localizar el cadáver de mi padre. Yo sí. Lo percibo. Y me siento extraña, lamentando tanto su ausencia, tras tantos años de odiarle...

Pero, bueno, mañana se verá. El caso es que no podemos quejarnos. Me gustan los amigos de Rolando. Ojalá con ellos tengamos una oportunidad.

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