sábado, 16 de abril de 2011

Sábado de Empacho Semanal

Se me olvidaba que hoy es sábado y, claro, día familiar con comida en casa de mis padres. Desde hace años, desde "la Reconciliación", comemos todos en su casa una vez por semana. Y, una vez al mes, vienen ellos a cenar a la mía.

Qué infierno. Puede parecer que soy un monstruo, pero esta es la imagen más apropiada que he encontrado para mis padres. Javier insiste en que es bueno para los críos, y es verdad. Jon quiere a sus abuelos y Beatriz es el ojito derecho de mi padre, quién lo iba a decir, con lo seco y distante que fue siempre conmigo. Y mi madre... Bueno, en las pocas ocasiones en que hablamos, con tensión evidente, dice que eran otros tiempos, que quería educarme bien, pero ahora yo soy madre y sé que no, que así no se hacen las cosas.

Vale, no puedo, no voy a perdonarles nunca.

Sufro enormemente estas comidas, pero qué se le va a hacer, Jon y Beatriz las disfrutan y Javier las soporta con buen humor, pese a la costumbre de mi padre de llamarle Indiana. No considera útil la profesión de mi marido y le sorprende enormemente que pueda ganarse la vida con ello. Mal ganarse la vida, en su opinión, evidentemente; con el sueldo con el que vivimos nosotros cuatro (cinco, contando a Rosa María, la chica interna que tenemos), mis padres no tendrían ni para los caprichos de un mes.

Ahora andan a vueltas con lo de la carrera de Jon. Va a ir a la Universidad ya, qué mayor está, y quiere estudiar Medicina, como hiciste tú. Te juro que yo no le he alentado a ello, ha salido de él. Quizá le impulsara a ello algo con parte en el ADN y parte en lo que le hemos contado de ti, no sé. El caso es que quiere estudiar Medicina y ayudar al mundo, metiéndose en Médicos sin Fronteras y yendo donde más falta haga.

Idealista como tú, faltaría más.

Mi padre, por supuesto, rebufa cada vez que lo oye. Entendería la Medicina si fuera para ser un médico de postín, de cirugía estética y cobros astronómicos, pero no para ir a vacunar negritos por ahí, según sus propias palabras. Y, claro, cree que todo lo puede comprar.

Hoy le ha dicho a Jon que está haciendo gestiones con algunos amigos y que podría ir a una buena Universidad, en EEUU. Pero, que tiene que estudiar... yo que sé, ya ni me acuerdo el rollo que le ha soltado. Algo que le sirva para la gestión de sus negocios, es la idea. Que es el hombre de la casa y el día de mañana tendrá que sucederle y bla bla bla.

Pues en buen hueso ha ido a morder, si algo tiene mi hijo es que es tan testarudo como tú. Y quiere ser médico.

En fin, es testarudo, pero también diplomático. Le ha dicho a su abuelo que lo pensará y ha cambiado de tema. La verdad es que me siento muy orgullosa de él.

Luego, por la tarde, hemos dado una vuelta. Jon se ha ido con sus amigos y nosotros tres hemos cenado en un restaurante cercano al Parque de Doña Casilda, y hemos vuelto a casa. Yo estaba de un malhumor terrible, por lo de mis padres, por el ejecutivo que quizá me haya esperado inútilmente esta mañana aunque seguramente ni hubiese ido de tener la opción, y por ti.

Por la estúpida idea de que quizá te fueras, de verdad. Que me hayas abandonado.

Javier me conoce, en estos estados, y me ha dejado a mi aire.

Al llegar a casa he encontrado llorando a Rosa María. Me he preocupado un poco porque creo que entre Jon y ella hay alguna tontería y sólo me faltaría que se complicara la cosa convirtiéndome en abuela antes de tiempo, aunque yo jamás haría lo que hicieron mis padres. Pero, vamos, por lo que he podido entender, lloraba por algún familiar que tiene en su país, o algo así. La he dejado con Beatriz y Javier y me he encerrado en el dormitorio.

Luego, lo he entendido. Rosa María es peruana, y he visto en internet que ha habido manifestación allá por el tema de ese ataque a una central de energía. Me ha costado encontrar información, parece que sólo se menciona, sin apenas datos, en algunas páginas de grupos de extrema izquierda, ecologistas y tal. Por curiosidad, he preguntado en Twitter, donde conozco un par de peruanos (nos seguimos mutuamente) pero sólo uno ha contestado a mi mensaje privado y me ha dicho que ha habido una manifestación de simpatizantes, con ecologistas y gentes de izquierdas, en las cercanías de la central energética atacada. Que todo ha transcurrido sin mayores incidentes, vigilados por el ejército, y que los detenidos en el ataque están sometidos a leyes antiterroristas (el copón, ya me puedo imaginar), pero que nadie ha explicado nada más. Por lo que parece, la noticia se está controlando al máximo.

He pensado en ir a hablar con Rosa María, por consolarla si es que tiene algún amigo metido en esos líos, pero posiblemente ya se haya dormido. Mejor lo dejo para mañana.

Y yo también debería dormir. Que ha sido un sábado infernal y mañana será otro día.

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