domingo, 17 de abril de 2011

Domingos aburridos II : Mediums en coma


Javier se ha dormido en el sofá, los críos están en sus habitaciones, igual que Rosa María, y yo me aburría soberanamente viendo la tele, así que he venido a escribir otra entrada.

Aunque no sé si merece la pena, la verdad. Aparte del absurdo impulso en el que he entrado en una apuesta a ver si te encuentra, con un tipo que hace apuestas en un blog, no tengo mucho más que contar. Ah, sí, que tenido una disputa con Blanca Cueto, una bloguera de cosas de moda que no se ha caído del guindo todavía. Esa ha sido mi emocionante tarde.

Después de cenar ocurrió algo más espectacular, eso sí: me ha llamado mi madre.

Ya de por sí, sería asombroso, pero el temita se las traía. No sé, la he encontrado rara. Supongo que se hace mayor y le pesan las culpas. Últimamente, anda mucho con historias del más allá. Quiere creer que hay algo, y que ese algo no es un infierno terrible en el que pagar por sus pecados. Eso pienso porque, si no, no tiene mayor sentido.

Hoy me ha llamado para hablar de su médium televisivo favorito, Santiago de Cos. Yo recuerdo haberle visto en la tele hace años, pero vamos, me hubiera olvidado por completo de su existencia de no ser porque mi madre es una de sus más fervorosas seguidoras, lo ve siempre cuando está en su casa de Madrid (tiene el programa en Madrid TV). Y, claro, como ya sabrá a estas alturas todo aquel que pueda estar leyendo esto, porque se ha repetido ad nauseam en programas rosa por la tarde y hasta en el telediario, le ha dado un telele hoy, en directo. A ella la ha llamado una amiga que lo estaba viendo, nada más suceder, sobre las cuatro y media de la tarde.

Qué desagradable. Por lo que parece, cuando un oyente le ha preguntado por su futuro (supongo que es una pregunta que ha oído miles de veces, como para darle un siroco por ello), el tipo ha empezado a balbucear y sudar y ponerse malísimo. Los de la tele han estado lentos, no han cortado la emisión, y se ha visto como al tío le daba un soponcio y caía redondo, gritando la palabra INFIERNO.

Toma ya. Imagino las caras de todos los crédulos que estaban mirando.

Según me ha contado mi madre, se lo han llevado para el Gregorio Marañón, donde ha ingresado en estado de coma. Su amiga tiene algún contacto en el hospital y tratará de informarla. Ya tienen entretenimiento para rato, si el hombre no se les muere y es de convalecencia lenta.

De momento, ni corta ni perezosa, la amiga de mi madre (que es viuda y siempre asegura que Cos la puso en contacto con su difunto y le es devota desde entonces) se ha presentado allí, tiene narices el tema. Aunque Santiago de Cos no tenía familia (creo que su amante o su mujer le abandonó hace años, cuando tuvo el lío con el fisco que hundió su carrera, pero igual lo confundo con otro... no en lo del fisco, que seguro, sino en lo del abandono), le han visitado varias personas cercanas: el productor del programa, el representante, colegas varios, como una tal Lucía Siempreviva, vidente también (jaja yo a esta no la conocía, cómo se han enfadado mi madre cuando me he reído a carcajadas por lo apropiado del nombre) . De esta me acuerdo más por el nombrecito y porque me ha llamado la atención que haya dicho (o eso ha entendido nuestra agente en el lugar de los hechos) que se iba a ocupar de los gastos de un posible traslado de médium comatoso a una clínica privada (con lo que cuesta eso), para poder estar "al tanto de todo" o algo así, la oyeron comentar al teléfono móvil.

Dice la amiga de mi madre que los que andaban por allí parecían más preocupados que apenados. No sé, igual es porque se les estropee lo del programa. El tipo había ido de mal en peor desde que, hace unos años, tuvo problemas fiscales, por evasor y esas cosas, creo recordar. Vamos, sé que tuvo los problemas y que eso acabó con su carrera fulgurante del momento, pero nunca me interesó lo bastante como para saber los detalles.

La amiga de mi madre estaba muy irritada, porque ni su título, ni su clase, ni el estruendo de sus joyas, han servido de nada. Ni la han dejado pasar ni han contestado a sus preguntas. Y eso es lo más curioso de todo, que, siendo unos sacaperras como lo son, no estuvieran al quite a ver si cazaban otra ilusa empaquetada como ella. Pero no, por lo que parece, toda esa gente se ha cerrado en banda y no han soltado palabra. Nadie ha podido acercarse, tampoco, a la habitación de Cos.

Con mi madre, claro, he discutido. De estos temas, no me creo de la media a la mitad (al menos, no cuando está encendida la luz, lo admito), pero ella insiste en que hoy mismamente ha visto, en esos programas rosas, cómo gentes del mundillo esotérico, y compañeros de profesión del listillo, aseguraban que es uno de los mejores videntes y espiritistas del mundo, bla bla bla.

¿Ah, sí? ¿Entonces, por qué no vio cómo Hacienda estaba a punto de descargarle un mazazo? No se si lo desprecio más por cantamañanas o por evasor de impuestos.

Perdón por mi falta de respeto a un hombre que está en coma, en una situación muy complicada, pero pienso que los médiums no respetan nada. Como muestra, la foto esa, de los primeros tiempos fotográficos del espiritismo. Cuanta gentuza, cuánto gusano pululando por este mundo, la verdad...

Bah, todo esto poco me importa demasiado. Le doy vueltas porque no quiero pensar en lo importante: mañana es lunes y quizá esté el ejecutivo en la cafetería...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada