lunes, 16 de mayo de 2011

Domingos de Alegrías Inesperadas

Julius LeBlanc Stewart pintó su Elegante au sofa en 1895. La hermosa mujer que aparece está como alerta y a la espera, expectante, dispuesta para levantarse en cualquier momento y marchar hacia algún lado. Yo me encuentro exactamente igual.

Y es que, hoy, cuando me he despertado, tenía una nueva nota sobre la almohada. Al cogerla, no sabía cómo sentirme: alegre, porque a pesar de todo has querido volver a comunicarte conmigo; triste, porque una vez más has estado ahí, a mi lado, tan cerca, y no has considerado conveniente despertarme; nerviosa, por saber qué podías desear decirme...

Aunque, ahora que lo pienso, igual con el Nuiz que mencionabas, si es que el Nuiz existe fuera de los cómics de la Patrulla X, puedas teletransportar estas notas, con sólo la fuerza de tu mente. Y por eso no me habrías despertado, claro: realmente, no habrías estado aquí.

Anda que... Una vez abres de par en par las puertas de la imaginación, puede entrar cualquier cosa.

Por mi parte, he pasado un infierno de día. Siendo domingo, estaba todo el mundo en casa, empeñados en jugar a la familia feliz y dicharachera, y me ha sido imposible conectarme antes. Para más inri, Javier estaba hoy con ganas de jarana. Ha venido a mi habitación después de cenar, a convencerme de acostarnos de la misma y volver a compartir dormitorio, y no había forma de conseguir que se fuera. Al final, se ha mosqueado, claro, y me ha vuelto a acusar de ser más fría que un carámbano. No tengo ganas de recordarlo.

Antes de continuar, voy a transcribir la nota que encontré en mi almohada. Decía:
"Perdóname, mi pequeña cereza.
Me doy cuenta que he sido insensible contigo. Me has esperado, aún pensando que podía estar muerto.
El amor no es lo más importante para mí, como espero que acabes entendiendo y compartiendo. Pero te sigo amando.
Sal de esa casa y llévate a los dos niños y a quien quieras. Yo me encargo de todo. Si permaneces, creo que voy a hacer algo muy malo a tus padres.
No soy el hombre que conociste, pero sí el que amaste.
Seré el padre de tu hija, si es lo necesario. Es mi sobrina, al fin y al cabo.
Aunque aún creo que mi hermano... Quizá si yo hablara con él...
Puedes responderme en youtube. Estoy recuperándome de una herida y no voy a poder espiarte como es debido".
Yo no sé realmente si algún día seré capaz de compartir contigo la idea de que el amor no es lo más importante. Entiéndeme, asumo que efectivamente existen cuestiones por las que no hay más remedio que sacrificarlo todo, eso y muchas otras cosas. Pero más bien creo que ese mismo sacrificio (que lo es, puesto que se trataría de una renuncia) es un asunto de amor. Amor por todo lo conocido, amor por la vida, amor por nuestros hijos, por nuestros amigos, por la gente buena que se mueve por el mundo. Amor por los amaneceres y los delfines, por la belleza de las selvas y la grandeza del universo. Amor, sencillamente, por la cordura, por preservarla del espanto...

Y, a estas alturas, estoy convencida de que tú, Julián López Val, alias Rolando, de verdad piensas que el mundo está en peligro, en un peligro tan grave, tan intenso, que todo sacrificio es asumible y aceptable. Yo... supongo que lo creo también, a ratos. Cuando apago la luz y recuerdo el vídeo, o tu imagen entre las llamas. Aunque quizá lo imaginé...

Tanta gente, contando cosas extrañas: Hidalgocinis, Brau, la propia Pilar Lacuesta, que aunque sea una suegra terrible, da la impresión de no dejarse llevar por la imaginación, precisamente, y ahí la ves, hablando de pterodáctilos en la autopista...

Ay, no sé. Es que ya me conoces. Soy racional, MUY racional, mientras está encendida la luz o mientras es de día y el sol lo muestra todo y lo hace sólido y real. En la penumbra... a saber. Pero conste que si voy a huir contigo es porque te quiero, te he amado siempre y no tendría sentido ignorar esta oportunidad de reunirnos. Quizá termine creyendo también, pero no es algo que me importe, ahora mismo.

Me he pasado el día nerviosa y feliz, recordando una y otra vez ese "Pero te sigo amando". Te aseguro que con eso me es suficiente para vivir otros dieciocho años, en las condiciones que sean. También he estado inquieta, asustada por esa referencia a que estás herido. ¿Herido, por qué? ¿De qué es esa herida, cómo ocurrió? ¿Cuán grave es? Tendrías que haberme dado más datos, ahora me has dejado muy preocupada.

En otras circunstancias, hubiese preparado la marcha con cuidado, dando un margen de días para buscar cubrir bien toda pista. Pero si estás herido, quiero reunirme contigo cuanto antes.

Aunque te contestaré en Youtube, como me pides, quiero asegurar también por este medio que te llega el mensaje: mañana por la noche espero que estar con los niños y con Rosa María en la pensión a la que íbamos siempre, ya sabes. Pediré la misma habitación, a ser posible. Pregunta por mí. Dejaré dicho que mi marido llegará en cualquier momento. Si hay algún cambio, te lo indicaré también aquí.

Si es demasiado pronto, por la razón que sea, indícamelo, aquí o en Youtube. Podríamos organizarlo de otro modo.

No quiero que les hagas nada a mis padres. Son como son, pero... preferiría que no les pasase nada, así podré olvidarme de ellos cuanto antes, sin remordimientos. Y respecto a Javier, sí que me gustaría que algún día pudieras hablar con él, porque en definitiva ha intentado ser un buen marido, te lo aseguro. En cierta época de mi vida, cuando desapareciste, no sé qué hubiese sido de mí, sin él. Fue mi apoyo, mi fuerza. Mi vínculo con tu recuerdo y la cadena que me arrastró a seguir viviendo. Siempre le estaré agradecida por todo aquello. Tú también debes estarlo.

No dudes de que, cuando desaparezca con los niños, empezará a buscarnos como loco. No dispondremos de mucho tiempo. Por favor, no me falles.

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